Trabajar desde adentro...

Esta es una reflexión de Martin Nogueira, un gran pilar de este equipo que forma Portal Bosque. Si le preguntas al resto que destaca de Martin: es un ser puro. Le da amor a las plantas.
"Me pongo a reflexionar sobre cómo se dan las cosas y el papel que juegan en nuestras vidas los lugares donde trabajamos; esos espacios donde realizamos la actividad que nos sostiene y que, en muchos casos, es también la expresión de nuestra vocación.
En lo personal, encuentro en mi lugar de trabajo un sitio que me sorprende día a día y me permite desarrollar todo mi potencial. Agradezco profundamente cada jornada en la que regreso a casa, dejando atrás el quehacer diario pero con el sabor dulce de saber que siempre puedo dar un poco más. Qué importante es encontrar ese lugar que te permite crecer, expandirte y reinventarte.
En mi caso, Portal Bosque me ha desafiado desde el primer día. Me ha colocado en ese sitio al que muchas veces tememos llegar: el lugar donde uno debe superarse. Pero Portal Bosque lo pide casi naturalmente, porque es un espacio que cambia, muta, se transforma con cada proyecto, con cada sueño que nace entre sus árboles.
Me gusta compararlo con una semilla que sembramos hace más de dos años. Una semilla que hemos regado y nutrido, y que hoy emerge como un árbol más dentro del bosque. Pero ese crecimiento trae consigo un desafío enorme: implica cuidarlo, esforzarnos cada día para que esta nueva planta no invada a las demás, sino que se integre, conviva y se desarrolle dentro de la comunidad vegetal que ya estaba allí. Ese desafío es el mismo que compartimos todos los que participamos de este sueño: crecer como una semilla que se abre paso día a día, en un lugar donde el único límite es el límite de nuestros propios sueños.
Por eso mi reflexión apunta a cómo el esfuerzo de quienes trabajamos allí mantiene al bosque respirando, creciendo, nutriéndose sin perder su esencia: esa esencia de refugio, de hogar, de naturaleza viva. Cada día es un acto de convivencia, de experimentación, de crecimiento y de sueño. Porque sin sueños, nuestras almas no encuentran dirección; y Portal Bosque nos recuerda, día a día, que estamos aquí porque nos necesita despiertos, sensibles y presentes.
Sé que a veces cuesta entender que estas palabras estén dirigidas al sitio donde uno trabaja, porque solemos renegar de lo laboral. Pero me gusta pensar —y decir— que quienes tenemos la fortuna de encontrar libertad en lo que hacemos cada día, dejamos de trabajar y comenzamos simplemente a vivir lo que amamos. Y eso es libertad.
Es entregar amor en cada acción, en cada proyecto, en cada desafío. Y eso no tiene precio.
Agradezco que en el camino de mi vida se haya cruzado Portal y su gente diversa, compañera, amable, solidaria, integradora y soñadora. Personas que impulsan el arte, el amor, la música y la naturaleza —que para mí son, en esencia, sinónimos.
Desde mi vínculo con las plantas, que no hablan pero nos regalan su esplendor, su belleza y su forma tan pura de enseñarnos… comprendo una vez más que siempre florecen para sorprendernos cuando menos lo esperamos. Y con ese gesto silencioso nos recuerdan que la constancia, el amor y el cuidado, tarde o temprano, siempre tienen su recompensa.



